Diario de un Marine: la guerra en primera persona

Diario de un Marine (With the Old Breed: At Peleliu and Okinawa) publicado en 1981 es un relato en primera persona escrito por Eugene Bondurant Sledge (Mobile, Alabama, 4 de noviembre de 1923 – Montevallo Alabama, 3 de marzo de 2001) que narra su experiencia sirviendo en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial.

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El 7 de diciembre de 1941 el Imperio del Japón, que llevaba más de una década expandiendo su impero a costa de China, la Indochina Francesa (con la connivencia del Régimen de Vichy) y otros territorios, atacaba la base de la flota Estadounidense  de Pearl Harbor, en la isla de Oahu (Hawai).

Este ataque surgía como la necesidad de asestar un golpe decisivo a la flota estadounidense ante una inevitable confrontación a causa de: la falta de materiales para el esfuerzo de guerra derivada del bloqueo comercial que los USA habían levantado en respuesta al expansionismo nipón, (petróleo, caucho, hierro…) el bloqueo de los fondos de japón en estados unidos, el bloqueo al tráfico naval japones a través del canal de Panamá etc.

Hay que recordar que Estados Unidos daba soporte económico y material al Kuomintang, el partido nacionalista chino que combatía contra las fuerzas de invasión japonesas, y que tenía una importante presencia militar en las Filipinas además de haber cambiado su base naval del Pacífico de San Diego a Hawai, lo cual era considerado por los japoneses como una amenaza inminente a su poderío en el Pacífico.

Tras el ataque a Pearl Harbor, los Estados Unidos declararon la guerra al Imperio del Japón, entrando en la lucha contra las Fuerzas del Eje, formado por Alemania, Italia y Japón en virtud del Pacto Tripartito.

A lo largo de 1942, en  una serie de batallas, principalmente la Batalla del mar del Coral, y la batalla de Midway, los Estados Unidos consiguieron anular la superioridad naval japonesa, pasando ahora a la ofensiva. El plan del alto mando estadounidense consistía en ir saltando de isla en isla del Pacífico con desembarcos anfibios, tomando las islas principales de los distintos archipiélagos y haciéndose con los aeródromos japoneses, desde los cuales ahora podrían operar los bombarderos norteamericanos directamente sobre las principales islas de japón.

 La narración de esta obra se desarrolla durante este período de la guerra, donde Sledge participa en dos campañas de invasión: Peleliu (Islas Palaos) y Okinawa (Islas Ryukyu) esta última ya en suelo japones.

Sledge que contaba unos 18 años en 1941 abandona la escuela de oficiales y se alista voluntario en los marines, con los que realiza la instrucción, durante esta parte nos narra como a través de la disciplina y el duro entrenamiento se forja un espíritu de cuerpo y camaradería, de pertenencia leal a su unidad de combate, algo que le acompañaría a lo largo de todo el servicio.

En esta parte de la narración no puedo evitar citar la similitud de algunos pasajes como otras obras de ficción posteriores al relato y que por fuerza se antojan basadas en ella, en particular me refiero a la Chaqueta Metálica (Stanley Kubrick, 1986), que ambientada en vietnam unos 30 años más tarde deja en la parte que se ocupa la instrucción perlas como estas:

Diario de un marine (página 42 edición de bolsillo, Editorial Planeta):

…Puede que sus almas les pertenezcan a Jesús, pero sus culos les pertenecen a los marines. Son reclutas. No son marines. Quizá no tengan lo que hay que tener para ser marines…

Chaqueta Metálica:

Diario de un marine (página 44 edición de bolsillo, Editorial Planeta ):

…comenzó a trotar delante de los barracones con una mano en el fusil y la otra en el pene, entonando:

-Ése es mi fusil -mientras alzaba su M1- y ésta mi artillería – y movía el otro brazo-. Esto es para los japos -sostenía en alto el M1 de nuevo- y esto es para divertirme -levanaba el otro brazo…

Chaqueta Metálica:

Hay que resaltar también que junto con “Mi casco por almohada “(Helmet for my pillow, Robert Leckie 1957), la obra de Sledge es la base para la serie de TV “The Pacific” (HBO, 2010), tanto Leckie como Sledge sirvieron en la 1ª División de Marines, pero Slegde no participó en Guadalcanal (Islas Marianas) ni en el Cabo Gloucester (Papúa Nueva Guinea), su relato en campaña comienza cuando ambos coinciden en la campaña de Peleliu, donde Leckie es herido, terminando su participación activa en la guerra.

1st MARDIV 2 insigniaTras la batalla de Guadalcanal la 1ª División de Marines luce ese nombre en su insignia, esta división ya había participado en la 1ª Guerra Mundial, y tenía una cierta fama que acentuaba el antes citado espíritu de orgullo de pertencencia a la unidad.

Tras esta breve contextualización histórica entramos a comentar la obra, como se indica en el título de la entrada Diario de un marine: la guerra en primera persona”, no es una obra sobre grandes movimientos estrátegicos o descripciones numericamente apabullantes de los escenarios de combate, se trata de la visión de un hombre entre miles, entre cientos de miles, un muchacho de 18 años que de repente se encuentra saltando a una playa bajo intenso fuego de artillería y ametralladoras, gritos, humo y compañeros cayendo muertos o mutilados, circunstancias abrumadoras bajo las cuales nuestro protagonista se da de bruces con la realidad de la guerra, con la incertidumbre y con el miedo, esperando a cada instante que un proyectil caiga en el lugar donde tumbado y encogido encomienda a Dios y a su suerte su supervivencia.

Battle of Peleliu map.jpgBatalla de Peleliu

La batalla de Peleliu que originalmente se preveía de una duración de cuatro días, acabó convirtíendose en una carnicería de dos meses gracias al nuevo plan de denfensa de fondo de los japoneses, que renunciaron a las cargas banzai de bayoneta y en su lugar fortificaron la isla con búnkeres, túneles, nidos de ametralladoras, etc.

La isla de Peleliu carecía de agua potable, era imposible cavar en la roca coralina fosos o trincheras , tampoco se podían excavar tumbas para los fusileros sin maquinaria, o agujeros donde enterrar los residuos orgánicos de todo tipo generados por miles de hombres durante tanto tiempo.

La temperatura durante este tiempo marcaba siempre por encima de los 40 grados,  el paisaje desolado por el fuego artillero, bombardeo naval, uso de lanzallamas, etc convertía el paisaje en un yermo páramo enegrecido donde no quedaban árboles en pie, con un permanente hedor fruto de los cadaveres en descomposición infestados de gusano, los excrementos humanos y materiales abandonados a diestro y siniestro, un ámbiente dantesdo y mentalmente perturbador que nos narra sin tapujos el protagonista.

Durante las noches los japoneses se infiltraban entre las líneas de los marines atacando a los desprevenidos, combatiendo cuerpo a cuerpo, noche tras noche, así tras los horrores del día llegaba la tensión nocturna, en una isla infernal de horror y muerte.

Conocemos también los horrores que cometían los japoneses sobre los cuerpos de los marines muertos, o como los marines les arrancaban los dientes de oro a los caídos japoneses, en algún caso todavía con vida, la deshumanización para con el enemigo, el fanatismo japones de lucha hasta la muerte.

Estos horrores se repiten durante toda la narración de la batalla, cada día apenas diferenciado del aneterior sino es por los compañeros caídos o heridos que tienen la suerte de volver a casa, el resultado final de esta batalla es de mas de 6 mil muertos y 8 mil heridos en el bando aliado, y la práctica aniquilación de los 11 mil japoneses de guarnición en la isla.

Tras la batalla de Peleliu son llevados a la isla de Pavuvu, donde se reponen efectivos y se comienza a preparar la siguiente campaña. Okinawa.

Okinawa supuso el primer asalto a suelo japones, más de 100 mil soldados japoneses defendían la isla, y despliegue de pilotos kamikaze resultó impresionante. Los alidados desplegaron la mayor flota de desembarco de la historia, mayor incluso que la del Día D  con participación de buques de la marina británica, pusieron pie en tierra unos 170 mil soldados entre ejército y marines, llegando a cerca de medio millón de hombres el despliegue contando con los hombres de la armada y resto de participantes.

En Okinawa el desembarco se produjo sin oposición, la guarnición japonesa se atrincheró en el sur de la isla, así  los aliados se hicieron con lel terreno con relativa facilidad, hasta llegar a la zona que los japoneses habían preparado para la defensa, una vez más túneles, búnqueres, laberintos de nidos de ametralladoras en las colinas, fuego cruzado, contínuo fuego de morteros y artillería pesada, etc.

USS Bunker Hill hit by two Kamikazes.jpg
 Ataque Kamikaze

Sledge aquí ya como veterano vuelve a relatarnos el día a día, que a no ser por la lluvia y el barro poco se diferenciaba de Peleliu, constante martilleo de artillería, asaltos contra posiciones infranqueables con permanente goteo de muertos y heridos, muchos de ellos amigos o compañeros, escenas terribles como en la ocasión en que cavando una trinchera se topó con el cuerpo de un soldado japones, y al impactar contra el vientre su pala, se abrió en canal saliendo un río de gusanos de su interior. El horror está presente constantemente en episodios como el anterior, así como el desprecio que van adquiriendo contra el enemigo por su fanatismo.

Ww2 158.jpgMarines en Okinawa

Pero también refleja en cada momento el compañerismo, el valor de los hombres buscando a los heridos bajo el fuego de francotiradores, como superan su miedo y aprecian a sus superiores, lamentando la pérdida de algunos como si fuesen hermanos o familiares, pero tambíen el desprecio a los malos oficiales, ineptos o inexpertos pretenciosos, porque estos llevan a los hombres a la muerte.

En esta batalla perecieron mas de 100.000 cívles de la isla, otro tanto de soldados nipones y mas de 12.000 mil soldados americanos, De los compañeros originales de Seledge solo una veintena quedaban en pie tras Okinawa, y Sledge consiguió sobrevivir sin ser ni tan siquiera herido.

Con el uso de las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki se forzó la rendición japonesa, evitando tener que asaltar las principales islas del imperio, así pues para Sledge, y para el combate se había acabado, aunque todavía no regresó a casa, sirvió destinado en las fuerzas de ocupación estadounidenses en Japón, sobre este período se públicaron póstumamente sus memorias China Marine: An Infantryman’s Life after World War II”.

Un libro crudo, sincero y que yo personalmente recomendaría, sobre todo a los interesados en la historia bélica, la historia de la segunda guerra mundial o la historia en general.

Un saludo


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